Toda una vida dedicada al Teatro
Toda una vida dedicada al Teatro

                     Cuéntanos tus Impresiones

Queridos visitantes de nuestra web: Quizás éste sea el principio de una gran amistad,... nunca se sabe. Si queréis probarlo, disponéis de 160 caracteres para contarnos lo que más os apetezca.

¡Que os divirtáis!

Libro de visitas

Introduce el código.
* Campos obligatorios
  • Pedro Ojeda Escudero (lunes, 26. junio 2017 18:33)

    La sombra del Tenorio es un monólogo escrito por José Luis Alonso de Santos y estrenado por Rafael Álvarez, el Brujo, en 1994. No es una novedad, por lo tanto, pero su pervivencia en los escenarios habla del acierto de la obra. De la mano de Rafael Álvarez tuvo una exitosa vida. La crítica, desde su estreno, siempre la vinculó con el actor, como si no pudiera tener otra vida más allá que de la mano del extraordinario y personal que la pusiera sobre la escena. Es difícil tarea la de recoger un título tan popular, representado por uno de los actores españoles que ha creado una forma propia de estar sobre la escena. Yo vi la obra en la temporada de estreno y pensé esto mismo ya entonces.

    Por otra parte, la obra es un reto para cualquier actor. José Luis Alonso de Santos escribió un monólogo de perfecta factura y eficacia -hay que decirlo: una obra maestra del teatro español contemporáneo en su género-, muy exigente para quien la interprete en la hora y media que dura. Cambia continua y endiabladamente de registro, de tono, de género incluso. Pasa de la comedia al drama, de la parodia al costumbrismo, del realismo a lo fantástico, del relato de anécdotas a las preguntas más graves sobre la identidad y las emociones humanas. Hay un momento, que toda compañía teatral teme, en el que se rompe la ilusión escénica para luego volver a levantar la famosa cuarta pared y en ese giro debe acompañarte el público.

    La obra cuenta la historia de un viejo actor, Saturnino Morales, al que el azar llevó a interpretar, nada más ingresar en una compañía, el papel de Ciutti en la representación anual del Don Juan Tenorio de José Zorrilla, como era costumbre en toda España y gran parte de Hispanoamericana hasta hace unas décadas. Este azar condicionó toda su vida profesional. Ambientada en los años cincuenta, Saturnino Morales está a punto de morir y en su última noche confiesa, en un falso diálogo con la monja que lo cuida, que siempre quiso interpretar el papel del burlador protagonista y se propone realizar ese sueño. Las cuatro escenas de la obra juegan siempre con lo metateatral, la contravisión del mundo a partir de los que nunca ocupan en la historia el primer plano (una característica permanente de la obra de Alonso de Santos) y la propia biografía del personaje de Saturnino Morales, que atraviesa la primera mitad del siglo XX y la geografía española desde su condición de cómico de una compañía secundaria.

    La compañía de aficionados El Duende de Lerma asumió hace unos años el reto de incorporar en su repertorio La sombra del Tenorio y ha contado para ello con el asesoramiento del autor y la dirección de Ernesto Pérez Calvo. No he podido ver su montaje hasta ayer, cuando se programó en un escenario más que apropiado, levantado en los jardines de la Casa Museo Zorrilla de Valladolid. Luis Orcajo tiene una gran experiencia como actor y ha trabajado el difícil personaje desde sus propias condiciones actorales, dotando a la obra de una profunda condición dramática. Aunque estén presentes los momentos cómicos, que funcionan como el primer día, Orcajo sitúa su registro actoral sobre todo en la persona de Saturnino Morales y en sus conflictos interiores y desde esa perspectiva propone la obra, reduciendo también el relato de anécdotas sobre el Don Juan. Vemos, pues, a Saturnino Morales antes que a un juego metateatral, lo que es un acierto para separar su propuesta de la del Brujo. Una distancia inteligente, justa y acertada puesto que Orcajo no debe ser la sombra de Rafael Álvarez. Me ha gustado este montaje, que supera con mucho la condición de aficionados de la compañía y permite demostrar que la obra de Alonso de Santos tiene vida mucho más allá de la genialidad del actor que la estrenara y puede ser encarnada por actores de la solvencia y respeto por el mundo del teatro de Luis Orcajo. No me extraña la cosecha de premios que ha recibido El Duende de Lerma con ella. Merecidos, sin duda.

  • José Luis González Subias (lunes, 26. junio 2017 18:11)

    El pasado 24 de junio celebré la festividad de San Juan acercándome a visitar a otro Juan tan famoso como el Bautista, aunque no precisamente por la piedad de sus obras. Este don Juan me recibió en su casa; o mejor dicho, en el hospital donde aguardaba el momento de partir a otro hogar no tan caduco e imperfecto. Un hospital que era a la vez jardín romántico, transformado en patio de butacas de un improvisado teatro en el que nos congregamos un reducido, pero entregado, grupo de fieles amantes de la ficción escénica. ¿Ficción?.. ¿O realidad escenificada a través del juego creador de dar vida a partir del fingimiento? Porque lo cierto es que, al adentrarme en el patio de la Casa Museo Zorrilla, en Valladolid, donde esa noche se representaba La sombra del Tenorio, de José Luis Alonso de Santos, reconocí en la figura de Saturnino, ese viejo actor secundario cuya vida había transcurrido siempre a la sombra de otros personajes, tanto dentro como fuera del escenario, a don Juan: escuché sus versos sonoros y magnéticos, y reviví de nuevo la historia que poéticamente grabó en nuestra memoria la fogosa imaginación del romántico Zorrilla, quien también estaba presente desde la atalaya de la casa que lo vio nacer. Como pude percibir, cercana, familiar y amiga, la voz del dramaturgo que en 1994, ciento cincuenta años después del estreno de Don Juan Tenorio, rindió su particular homenaje a la obra cumbre del teatro español, dando la palabra a un antiheroico Ciutti que logra superar a su amo en heroicidad dramática "al pie de la sepultura".

    Es inconcebible la figura de don Juan, noble caballero de innoble conducta, sin la existencia de su fiel servidor y confidente, protector de su espaldas; llámese Ciutti, Catalinón o Esganarel. Del mismo modo que don Quijote quedaría incompleto sin su leal Sancho, y los "señores" de todas las épocas se alzan al amparo de aquellos a quienes parecen sostener. Como resulta inevitable que estos ansíen en silencio (o a voces) ocupar el lugar de aquellos, a quienes admiran o cuya suerte envidian. Tras ese trasfondo cargado de humanidad, encarnado en la figura de Saturnino, se alza la acción de este largo monólogo que constituye La sombra del Tenorio; uno de los títulos más importantes, y difíciles de representar, del famoso dramaturgo vallisoletano contemporáneo, que Luis Orcajo, primer actor de El Duende de Lerma, interpreta con una maestría solo reservada a los grandes comediantes de todos los tiempos. Bajo la dirección de Ernesto Pérez Calvo, esta compañía "no profesional" formada por auténticas gentes del teatro, con mucho escenario a sus espaldas, ofrece un montaje riguroso y de calidad cuyo mérito ha sido reconocido en los numerosos premios que ha recogido a lo largo del territorio nacional.

    Saturnino, Ciutti, don Juan, Zorrilla, Alonso de Santos y el público, que se incorpora a la acción como entidad dramática tan real e imaginada como aquellas, convivimos durante un tiempo en ese mágico limbo donde los límites entre la realidad y la ficción quedan difusos; y nuestras voces, confundidas en una sola (¿a quién pertenecía?), se entremezclaron en un sueño del que acaso solo despertamos al finalizar la función.

  • Visitación Ruiz (domingo, 11. diciembre 2016 20:24)

    Ayer tuve la gran suerte de estar, casi por casualidad, en Hacinas donde se representó El Lazarillo de Tormes.

    Solo puedo decir ESPECTACULAR

    Muchas gracias por vuestro gran trabajo

  • Pilar (martes, 29. noviembre 2016 22:26)

    Hemos disfrutado El Lazarillo en Torrelavega dentro del festival de teatro aficionado, que tiene de esto a los espectadores, pues los interpretes son actores de primera especial. El Sr. Orcajo con encaldiló desde el primer momento y como tengo la suerte de estar en primera fila no perdimos detalle de toda su expresividad y buen hacer. Lo disfrutamos muchísimo. Enhorabuena.

  • Juan de la Cruz Mayo Gacinuño (miércoles, 16. marzo 2016 11:12)

    El pasado sábado la compañía de teatro El Duende de Lerma vino a Béjar a poner en pie al viejo Lazarillo en la adaptación de Fernando Fernán Gómez.
    Esta versión del Gran Fernando es un clásico, como la orquestación de Maurice Ravel de la obra para piano Cuadros de una Exposición de Musorgsky. Ésta suele figurar en los programas como "Cuadros de
    una Exposición" de Musorgsky-Ravel, como si hubiera un autor a cuatro manos.

    Aquí también; yo habría dicho que la versión de Fernán Gómez es una reducción del Lazarillo, pero no; pensándolo mejor, es una orquestación. Tal es la variedad de timbres y de polifonías que ha de
    abordar el intérprete, y con tal despliegue y colorido, que requiere de un hombre-orquesta: un supercómico.

    El propio Fernán Gómez lo fue, pero su secuaz Rafael Álvarez "el Brujo" lo ha paseado generosamente por el mundo, siendo bruja "la versión de la versión".

    Enfrentarse a este texto requiere medios, valor y arrojo para afrontar no solo el papel de memoria, sino las comparaciones, -porque mucha gente hemos tenido la fortuna de vérsela al Brujo-, con lo
    cual el público del que formo parte seguramente teníamos la sensación de que veríamos -no me perdonará mi amigo Cristobal Medina si pusiera una versión low cost- una versión barata,
    devaluadilla.

    Lo único barato fue el precio, (tres euros) porque el artista se entregó como un profesional, y desplegó un repertorio profesional de voces y gestos, y sudó la camisa, no sé si como un profesional o
    como un aficionado, pero con plenitud.

    Ahora creo que fue mejor ver al Lazarillo interpretado por Luis Miguel Orcajo, cuyo nombre es anónimo como requiere la obra, y no por el Brujo, porque una figura así de conocida merma al personaje,
    lo fagocita.
    También mediatiza al público, que al enfrentarse a un conocido, siente en la obligación de estar a la altura "¿Qué pensará el Brujo de Béjar, si no le reímos?" porque sucede a veces con los grandes
    que la gente viene a aplaudir, a recompensar y, como el Cid, ganan batallas de aplausos de reconocimiento por el hecho de salir a escena.
    Con un anónimo volvemos al magistral texto, al actor que nos tiene que convencer para imaginar un Lazarillo envejecido y "colocado" en la vida de aquella manera y es cuando brilla la versión de
    Anónimo-Fernangómez vertida por el hombre orquesta Luis Miguel Orcajo. Lo vuelvo a escribir, porque dentro de una semana como mucho recordaremos que tenía una falta de ortografía en el apellido, pero
    el texto y la gracia volvieron a fertilizar nuestro cerebro por mucho más tiempo, creando felicidad y alimentando el orgullo de hablar y de seguir leyendo nuestro idioma con la amplitud de los
    clásicos.

    PD. El actor salió a saludar dos veces, pero la tercera fue abortada porque los técnicos de arriba se pusieron nerviosos, y subieron violentamente las vibraciones de la música artificial aplacándonos
    los deseos de seguir recompensando al hombre-orquesta con ese batir de palmas que es la vibración natural que alimenta los sueños y los trabajos de los cómicos.

  • L. Fernando Sáez de Miera Pastor (miércoles, 16. marzo 2016 11:05)

    Otra crítica para nuestro Lazarillo.
    UN GRAN TEXTO CLASICO, PARA UNA EXTRAORDINARIA INTERPRETACIÓN TEATRAL. 20.02.2016
    L. Fernando Sáenz de Miera Pastor
    El sábado día 20 de Febrero, el numeroso público que asistió a la representación del Lazarillo de Tormes, por el grupo teatral “El duende de Lerma”, de Burgos, en este XIX certamen nacional de
    Teatro, que se está celebrando en Béjar, salió con el deleite de haber asistido a una clase magistral de interpretación actoral. Prueba de ello, fue el sonoro y prolongado aplauso que se oyó en la
    sala del Teatro Cervantes. La sonrisa continua, que los espectadores tuvimos a través de las escenas de la obra, se prolongaron al finalizar, con el buen sabor de boca en que esta versión del
    Lazarillo de Tormes, se podía haber prolongado un tanto más.
    El texto, clásico del Lazarillo, un personaje ya universal de nuestra literatura española del siglo XVI, donde la imaginación y la creatividad de un escritor anónimo y con una adaptación de un
    recordado actor de la talla de Fernando Fernán Gómez, complementaron la puesta en escena de Luis Miguel Orcajo. Este actor con unos registros de voz, de dicción, de gestos, de movimientos, de
    expresión corporal, de un muy buen movimiento de personajes imaginarios, consiguió realizar una magnífica interpretación. Manteniendo en todo momento, un ritmo de las distintas acciones y escenas sin
    altibajos que desentonaran en este monólogo largo y extensivo con variaciones continuadas de los distintos personajes del Lazarillo de Tormes.
    El actor Luis Miguel Orcajo, desde el inicio de su gran intervención, ya se quedó con el público. Tuvo con los espectadores esa interrelación y complicidad a lo largo de la obra. Con su
    “tris…tras”…en una de las escenas más simpáticas, supo trasmitir esas pautas de paralelismo social y humano, en un texto lleno de vigencia en nuestro siglo XXI. Como dicen muy bien “El Duende de
    Lerma”, en la ficha de presentación de la obra: “La historia se repite una y otra vez. Como casi siempre, esta situación es la consecuencia de un mundo en el que las riquezas están mal repartidas, y
    unos pocos viven a costa de las miserias de la mayoría”. “Las semejanzas entre el mundo del infante que acompaña al ciego y la situación que hoy sufren tantos niños…sobre todo en el tercer mundo, que
    mueren de inanición son claras…” En resumidas cuentas, siempre los desequilibrios, las injusticias sociales, las deshonestidades de los poderosos, las malversaciones de los políticos, los fraudes de
    los listos y los oportunistas… van a dejar un campo de marginación, de pobreza y de hambre.
    La caracterización perfecta. Con unos registros adecuados a los distintos personajes, siempre acompañados de objetos sencillos como el bonete, la cayada, la banqueta… y otros imaginarios como el
    baúl, la llave… consiguieron una bella plasticidad y agilidad en las diversas acciones.
    Una buena iluminación, con una música adecuada, fue un complemento adecuado y acorde con el desarrollo de este monólogo bien conseguido.
    En definitiva, el público salió bastante contento de la representación el sábado 20 de febrero.

  • Pedro Ojeda Escudero (miércoles, 16. marzo 2016 11:02)

    Me gusta el teatro realizado por aficionados y lo respeto. Aficionados o semiprofesionales, que no viven de esta afición y que, al contrario, suele costarles dinero, mucho tiempo robado a la familia
    y otros placeres. Que un grupo de personas dedique varias horas a la semana para escenificar una obra me parece siempre elogiable sea cual sea el resultado final. Significa, en primer lugar, que
    tienen gran amor por el teatro. Los miembros de una compañía de aficionados son, primero y antes que nada, público de teatro. Estas formaciones han existido siempre en paralelo a las profesionales.
    En algunos momentos de la historia muy puntuales, en un sector de ellas se refugiaron las innovaciones y las tendencias más adecuadas que contribuyeron a la reforma del teatro oficial y comercial,
    como ocurrió en los años finales del franquismo en España. En algunos casos, las compañías de aficionados derivaron hacia la semiprofesonalización con unos niveles de calidad más elevados. Estas
    compañías son heterogéneas y en ellas encontramos desde meros aficionados con mucha voluntad hasta personas muy formadas pero que no han querido aventurarse por el mundo profesional o no han tenido
    la oportunidad o las condiciones.

    De todas las formas, el hecho de pertenecer a una agrupación de aficionados con mejor o peor formación previa no debe eximir de la crítica, sobre todo cuando se cobra una entrada, aunque mínima, a
    los espectadores. Aficionado o no, en formación o no, alguien que se sitúa en un escenario tras haber cobrado una entrada debe respetar al público, dar lo mejor de sí mismo y presentarse con algo
    adecuado a sus fuerzas y medido en cuanto a la propuesta escénica. Ser aficionado no implica no estudiar qué se pretende con un montaje escénico.

    En las semanas pasadas he tenido la ocasión de presenciar dos montajes muy diferentes en el XIX Certamen nacional de teatro ciudad de Béjar (solo mencionar el número del certamen de este año nos
    habla del esfuerzo por dar continuidad a una buena idea, aunque no sea de los certámenes más antiguos) en el Teatro Cervantes de esa localidad, que, por cierto, necesita una mejora urgente en su
    climatización.

    El día 20 de febrero asistí a la representación de El Lazarillo de Tormes por la compañía El Duende de Lerma (fundada en 2010 pero con larga experiencia teatral). Arriesgarse con el texto de Fernando
    Fernán Gómez que representa por toda España Rafael Álvarez El Brujo es un reto de importancia que ya asumieron también para La sombra del Tenorio. Su director y protagonista, Luis Miguel Orcajo, ha
    actuado sabiamente con este texto conociendo tanto sus condiciones como el circuito de representaciones que está a su alcance. En su versión y en su interpretación, se ha reducido el componente ácido
    de la obra y los elementos metateatrales y se ha jugado todo, con acierto e inteligencia, a una representación más popular y cercana al espectador, de carácter muy amable. Aunque debería moderar algo
    su movimiento en escena, sabe muy bien cómo ganarse al espectador de este tipo de funciones respetando el sentido de la obra y, por lo tanto, nada hay que reprocharle sino todo lo contrario. Ha
    resultado premiado como el mejor actor principal, el segundo premio de dirección y el premio del público.

  • DOLORS (viernes, 26. febrero 2016 18:19)

    EXCELENTE INTERPRETACIÓN AYER EN LERMA.

    LA VERSIÓN DEL LAZARILLO DE TORMES QUE REALIZA LUIS ORCAJO ES, SIN LUGAR A DUDAS, EXCELENTE.
    LA COMPAÑIA "EL DUENDE DE LERMA" SE SUPERA EN CADA OBRA QUE PONEN EN ESCENA.
    UNA CUIDADA SELECCIÓN DE LA MÚSICA, DE LAS LUCES Y DE LA AMBIENTACIÓN EN GENERAL, JUNTO CON LA GRAN INTERPRETACIÓN DE LUIS, CONSIGUIERON QUE EL PÚBLICO DISFRUTÁSEMOS DE UNA VELADA MUY
    AGRADABLE.
    DESTACAR TAMBIÉN EL BONITO MARCO DE LA PIEDAD.

    UNA OBRA DE TEATRO A LA ALTURA DE LOS MEJORES, ABSOLUTAMENTE RECOMENDABLE.

    GRACIAS DUENDE DE LERMA

  • SILVIA CADENAS (viernes, 26. febrero 2016 18:16)

    Ayer pude ver en el teatro clunia la obra de "la sombra del tenorio" y la interpretación me pareció fantástica, todo el publico en pie para reconocer la fascinante interpretación del caballero k
    queria ser tenorio y solo en sus ultimas horas de vida pudo conseguir su sueño.esa interacción con el publico genial, la verdad es k he estado viendo varios grupos de teatro y este a sobresalido con
    creces. Enhorabuena!!

  • FRANCISCO NAVARRO (viernes, 26. febrero 2016 18:15)

    He visto en Nambroca(Toledo) vuestra representación y no puedo por menos de felicitaros por la obra la sombra del Tenorio . La soberbia interpretación de Luis Orcajo,rica, mesurada, llena de matices,
    es capaz de encandilar el público durante toda la representación del monólogo y éste es merecedor, sin duda, del premio al mejor actor(a la altura del mejor profesional)

  • Familia González Orcajo (viernes, 26. febrero 2016 18:13)

    El sabado pasado, en Quintanilla del Agua, disfrutamos de una velada muy agradable. Una noche preciosa en un marco incomparable y con una actuación a la altura de un gran profesional. Te conocemos
    hace mucho tiempo, hemos seguido tu trayectoria y podemos decir que cada vez lo haces mejor. Una maravillosa interpretación, cuidada en todos los detalles, con unos excelentes efectos de luz y
    sonido, en resumen una delicia.
    Felicidades por tu exito, te lo mereces.

  • MARTA ALEVIA (viernes, 26. febrero 2016 18:12)

    Son muchos los premios que merecidamente recibes, todo ello fruto de un gran esfuerzo pero sobretodo ilusión.
    La vida acaba poniéndonos a cada uno en nuestro sitio y el tuyo está claro que es en lo más alto de los escenarios.
    Me alegro de corazón .
    Gracias por dejarme formar parte de vuestros triunfos pero sobretodo por poder acompañaros en vuestro dia a dia. Es una suerte teneros cerca.

  • MAITE DIEZ (viernes, 26. febrero 2016 18:10)

    Mis mas sinceras felicitaciones Luismi. La representacion nos dejo con los pelos de punta y la lagrimilla en el ojo. Eres genial en la escena, como decia alguna de las paisanas del Barco a la salida
    de la representacion. "MUCHA SUERTE".
    Tu amiga Maite

  • María José Hernandez Martín (viernes, 26. febrero 2016 18:08)

    sta noche has estado magnífico en el Teatro Lagasca de El Barco de Avila.Felicidades y gracias por habernos hecho emocionarnos con tu excelente actuación.Ojalá volváis pronto a nuestro pueblo. María
    José.

  • José Luis Yáñez (viernes, 26. febrero 2016 18:06)

    “Un Hombre de Suerte”. En realidad el pasado sábado 23 de junio fue una noche de suerte para todos los que vimos la representación teatral pues tuvimos el privilegio de contar con la presencia del
    autor de la obra: José Luis Alonso de Santos. Fue una magnífica representación a cargo de Luis Miguel Orcajo (El Duende de Lerma) en el corral de comedias Felipe-Segundo, ese original espacio
    escénico que ha construido mi hermano Félix en Quintanilla del Agua (foto recuerdo). Una tragicomedia que protagonizara Juan Luis Galiardo, a quien se rindió un sentido homenaje pues -coincidencias
    de la vida- había fallecido un día antes. El enigma de la vida, en este teatro del mundo, se escapa a la razón –nos venía a decir el autor.

  • NOELIA ÁLVAREZ (viernes, 26. febrero 2016 18:05)

    MUCHAS GRACIAS POR EL MONTAJE, LAS IDEAS Y ... LA ILUSIÓN.
    ME HAN ENCANTADO LAS FOTOS-MONTAJE,ME HE REÍDO ...

  • Jose Luis Alonso de Santos (viernes, 26. febrero 2016 18:03)

    Mi felicitación más cordial y sincera para estos amigos y amantes del teatro, de El duende de Lerma. Y mi enhorabuena a Luis Orcajo por su interpretación en mi obra "La sombra del Tenorio", y mis
    mejores deseos de éxito para su futuro estreno de mi obra: "Un hombre de suerte." Adelante con vuestra hermosa tarea. Un gran abrazo para todos. José Luis Alonso de Santos

  • Pokey (viernes, 26. febrero 2016 18:00)

    A wonderful job. Super helpful infromatoin.
    Un maravilloso trabajo. Infromación súper provechosa.

  • Antonio Moraleda (viernes, 26. febrero 2016 17:58)

    Tuve el gran goce de asistir a la representación de La Sombra del Tenorio, que magistralmente plasmaron ustedes en el festival Nacional de Navalmoral de la Mata.
    Hoy navegando en la red y no por providencia, sino intentando no pecar de ignorancia sobre la historia artística de esta compañía, he atracado en su página.
    Permítame felicitarle por su soberbio trabajo de interpretación. Estuvo usted genial y aun mas encumbrado si cabe, en el patio de butacas. Únicamente los grandes cómicos provocan situaciones tan
    aventuradas.
    Mi aplauso, mi admiración y mi ambición de ser su espectador en futuros proyectos.

  • TU FIEL SEGUIDORA (viernes, 26. febrero 2016 17:56)

    Fantástico, eres un gran artista. Siempre nos has sorprendido con tus excelentes actuaciones, pero en esta ocasión te has superado. Ánimo.

  • Celia Barbero (viernes, 26. febrero 2016 17:54)

    Os escribo como amante del teatro y con la alegría de ver cómo una vez más de las cenizas surgen fuegos. También os felicito por la página. Un saludo y a vuestra disposición para lo que queráis.De
    verdad.

  • Munchi (viernes, 26. febrero 2016 17:52)

    Es una suerte que el Teatro se topara contigo. Sigue disfrutando con cada personaje que interpretas.
    ¡Muchas felicidades duende!